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¿Qué hay detrás de transformaciones exitosas?

Hemos sido testigos de profundas transformaciones empresariales en los últimos tiempos que han implicado saltos cuánticos en los modelos de negocio, veamos cuatro de las más grandes a nivel global:


Apple pasó de ser un fabricante de computadoras personales a una empresa de tecnología de consumo, ofreciendo a sus clientes una amplia gama de teléfonos, tabletas, relojes inteligentes, televisores y experiencias de entretenimiento.


Amazon arrancó en 1995 siendo una librería en línea y el día de hoy se posiciona como la tienda minorista en línea más grande del mundo; además ofrece servicios en la nube, contenido streaming y dispositivos de hardware.


Netflix comenzó prestando servicios de renta de películas por correo, el día de hoy se posiciona como una de las empresas más influyentes en la industria del entretenimiento; es la plataforma de streaming más grande, ha revolucionado la manera en que se consume el entretenimiento y, además, de producir contenido propio adaptándose a las diferencias culturales y de consumo de cada región, estableciendo alianzas con productoras y creadores de contenido internacionales.


Microsoft se hizo famosa por su software de sistema operativo, ha evolucionado de ofrecer una colección de programas a un conjunto de herramientas que facilita y hace más eficiente el trabajo colaborativo. En los últimos años ha realizado grandes inversiones en su plataforma de servicios en la nube y ha adquirido empresas en áreas de inteligencia artificial y de ciberseguridad.


Grupo Femsa, ha experimentado una evolución significativa desde su fundación como empresa cervecera en México, a embotelladora y ha ido diversificando su cartera de negocios y expandido sus operaciones a nivel internacional. El día de hoy participa de manera muy importante en el comercio minorista, en el sector farmacéutico y en combustibles.


Sin duda existen muchos ejemplos más de transformaciones exitosas, sin embargo, me gustaría ir a trastienda y entender qué hay en común detrás de estos casos, más allá de una ejecución impecable de la estrategia, alineada a la operación, organización y cultura de cada una de estas empresas. Las personas son quienes llevan a cabo estas transformaciones, por lo que un liderazgo visionario, innovador y adaptativo es fundamental para lograrlo.


El líder necesita tener una visión clara de lo que quiere lograr, identificar las oportunidades y qué es lo que se necesita adaptar o cambiar para lograrlo; sabe que hacer más de lo mismo no será suficiente para permanecer en el mercado.


En este sentido, la capacidad de innovar es clave para liderar transformaciones; pensar fuera de la caja y desafiar el status quo para asumir el riesgo y experimentar cosas nuevas.

Claramente, un proceso de transformación es dinámico y, en muchas ocasiones, impredecible por lo que la capacidad de adaptarse a las circunstancias que se van presentando y ajustar el rumbo es fundamental.


Liderar un equipo en tiempos de turbulencia es una tarea desafiante para cualquiera. La transformación de la empresa comienza por la transformación de la cabeza. Independientemente del camino recorrido por la persona que lleva la batuta, el mundo no deja de cambiar por lo que el líder también necesita hacerlo con la humildad de aceptar que no importa cuán exitoso haya sido o lo sea, debe seguir aprendiendo y creciendo.

El entorno actual caracterizado por retos complejos y profundas demandas sociales requiere de una nueva manera de organizar y manejar las empresas, mediante un crecimiento inclusivo y sustentable, trabajando en un entorno más abierto y colaborativo que demanda nuevas maneras de liderar.


Y el líder no es solo la persona que va a la cabeza, el grupo de personas que le reporta de manera directa también necesita evolucionar. Existe una gran diferencia entre ser un grupo directivo y ser un equipo de liderazgo; el primero está compuesto por personas con un buen nivel jerárquico que cumplen diferentes responsabilidades, pero no necesariamente trabajan juntas de manera cohesiva. En este tipo de grupos se promueve y recompensa el individualismo, motivando tácitamente a los individuos a competir para obtener reconocimiento, aceptación, atención y compensación.


En contraparte, un equipo de liderazgo se caracteriza por tener una visión compartida, una comunicación transparente y un claro enfoque en generación de impacto. En la medida en que cada miembro del equipo comparta una visión común y comprenda su papel en ella y cómo contribuir a su consecución, la probabilidad de éxito será mucho mayor. La comunicación clara y frecuente es clave para lograr efectividad, de tal manera que cada uno de los miembros sepa qué es lo que se espera de él. Un equipo de liderazgo trabaja unido para enfrentar obstáculos y desafíos encontrando soluciones creativas sin perder de vista el objetivo final.


La transformación empresarial es un proceso complejo que implica cambios significativos en todos los ámbitos. El mundo acelerado y en constante cambio que nos toca vivir requiere de líderes visionarios, capaces de imaginar el futuro y preparar a sus empresas para llegar antes, solo así podrán garantizar la sostenibilidad en el largo plazo.

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