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Hacia una operación sostenible

El compromiso de sostenibilidad en las empresas se debe adoptar desde un nivel estratégico y a partir de éste, aterrizarlo a todas las esferas: Operación, organización y cultura. Solo así podremos obtener resultados tangibles, lo que significa un gran reto.


Las empresas generan impacto a lo largo de todos sus procesos: desde la elección de los recursos que se utilizan para la elaboración o prestación de su producto o servicio, hasta la manera de comercializarlos y el impacto que éstos tienen en términos de reciclabilidad, perdurabilidad o fugacidad. Esto implica, entre otras cosas, identificar y medir la huella de carbono de la organización; es decir, la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos como consecuencia de su actividad económica.


De acuerdo con el Greenhouse Gas Protocol, la emisión de gases efecto invernadero se clasifica en función de su alcance. El primer grupo lo constituyen las emisiones GEI que son producto de fuentes controladas por la organización (quema de combustibles en calderas, hornos o vehículos, etc.). El segundo grupo lo conforman las emisiones indirectas asociadas a la compra de electricidad, vapor, calor o enfriamiento. El tercer grupo incluye cualquier otra emisión indirecta que ocurra a lo largo de la cadena de valor (insumos, bienes de capital, trasportación y distribución de productos, viajes de negocios, basura y desperdicios, entre otros).


En cada organización, la gestión eficaz y comprometida de la estrategia sostenible implica injerencia en toda la cadena de valor y, por tanto, logrará un efecto progresivo en la preservación ecológica de todo su entorno.


Nestlé aplica acciones concretas en su operación en la planta de Veracruz, cuenta con una caldera de biomasa que genera el 70% del vapor que consume, utilizando bagazo de café como combustible. Unilever se ha comprometido a producir y empaquetar artículos de limpieza y lavandería libres de combustibles fósiles, así como a diseñar una red de abastecimiento sostenible; Mondelez, en su unidad de negocio en México funciona en su totalidad con energía renovable.


Cada vez es mayor el número de empresas que se comprometen públicamente con metas específicas en términos de emisión de gases efecto invernadero, con un alcance que va más allá de sus propias organizaciones y que abarca a toda la cadena de valor. Para lograr el objetivo se requiere innovación, alianzas y el uso de materias primas de origen responsable, e importante disminuir el impacto negativo del consumo energètico.

Es a partir de un modelo de negocio basado en una estrategia sostenible que podremos impactar positivamente en nuestro planeta.